Quiero escribir ¿por dónde empezar?

cómo escribir

Para ser un escritor de éxito hay que tener disciplina, adquirir conocimientos y crear para el lector una historia inesperada.

Hay personas que se consideran creativas y que disfrutan, todavía, con la lectura de un buen libro. Pasar páginas, emocionarse con una aventura o por encontrar el amor verdadero, sentir terror, nostalgia o un subidón de adrenalina.

Los libros nos dan mucho, y hay personas que quieren ayudar a que otros sientan esas mismas sensaciones con sus propias creaciones.

Escribir un libro aunque parezca sencillo no lo es. No solo es tener una idea en la cabeza y empezar a escribir. Un buen escritor debe ayudar al lector a entender las circunstancias, amar los personajes y envolverse en la trama. Para ello hay que estar bien preparado.

Hay que ser disciplinado

La persona que quiere tener auténtico éxito escribiendo libros, además de ser creativa y aprender a utilizar el lenguaje de manera apropiada, debe ser disciplinada.

Algunos, cuando no están motivados y se sientan frente a una página en blanco, tienen la necesidad de pasar el tiempo haciendo otras cosas pensando que así le vendrán la inspiración. No es así.

Hay que aprender a utilizar el tiempo de la manera debida, si se van realizando otras actividades la atención no se queda en lo que se quiere escribir. Hay que ser personas resolutivas.

Aprender a escribir

Escribir un libro no es sentarse frente al ordenador y empezar a poner palabras sin más. Un buen escritor debe saber cómo comenzar y desarrollar una historia que atrape al lector.

Es importante aprender a escribir, y eso solo es posible realizando cursos de escritura creativa. Se puede tener un don, pero hay que ayudar a potenciarlo. Nadie quiere leer un libro en el que no están bien colocadas las comas, los puntos o hay faltas de ortografía. No es nada profesional.

No solo la forma en que se escribe es importante, también con qué letra se escribe. Gracias a Internet se pueden utilizar diferentes tipos de letras, como se explica en https://www.vivelibro.com/blog/2018/11/08/las-mejores-fuentes-para-un-libro.

Cada fuente tiene características diferentes que hacen que sean especiales. Algunas tienen una tipología más literaria, con líneas finas, bien definidas y un estilo elegante. Puede que muchos piensen que ese tipo de letra es la mejor.

Pero, con la entrada de Internet en la vida de todos las cosas han cambiado, y mucho. No es lo mismo escribir un libro en papel que hacerlo en formato electrónico. Hay que tener esto en cuenta porque, dependiendo del dispositivo electrónico utilizado puede que se vean mejor o no.

Es necesario ser cuidadosos con el tema de la letra porque, con el uso de la tecnología, hay que adecuarla a toda clase de soporte para que los lectores puedan leer sin dejarse la vista en el intento.

Es cierto que puede que haya algunas clases de letra que sean más especiales, y que puedan ser más del gusto del escritor porque tengan un aspecto profesional y más literario como ocurre con las que se pueden encontrar en https://www.dafont.com/es/. Pero la pregunta es ¿realmente es la que necesita mi libro? Es algo en lo que pensar detenidamente.

Buscar ideas poco trabajadas

Esto puede ser algo muy complicado. El uso de las nuevas tecnologías ha conseguido que haya pocos nichos que en los que todavía se puede sorprender.

Se puede ver, por ejemplo, en el campo del cine. ¿Cuántas películas se han sacado en los últimos años que son una copia de alguna antigua? Casi no se pueden encontrar ideas originales. Si no son películas iguales se convierten en segundas partes que terminan pareciéndose a la original. O están sacadas de series para convertirlas en películas. Esto acaba siendo aburrido para el espectador.

El buen escritor no quiere aburrir al lector. Debe darle algo más. Puede ser un libro de amor, aventuras o terror, pero debe ir más allá, ser original, dar una vuelta de tuerca. ¿Cómo se consigue? Escribiendo algo que el lector no se espere.

Cambiar un final, que el bueno no se quede siempre con la chica, que el malo se acabe escapando, que las cosas no sean realmente lo que parecen.